Se acaba el 2019, algunos no quisiéramos, bien por que no pasen los años, bien porque haya sido un buen año, el motivo allá cada cuál, el caso es que sin remedio se nos van otros doce meses, deberíamos de estar acostumbrados pues para la mayoría de nosotros es algo vivido durante mucho, mucho tiempo.Y como no hay nada que pare el tiempo, pues al llegar estas fechas toca hacer lo que hay que hacer, quedar para reconfortar al cuerpo con un suculento cocido y volver a reencontrarse con los guerreros del Lourdes.
No quedará este año como el que más guerreros se juntaron, por unas causas u otras, acabamos siendo nueve. Se ve que la complicación de estos días es coincidir, y por eso muchos de los habituales no estuvieron presentes, como fuere, los que sí hicimos acto de presencia, pasamos un rato muy agradable.
Sabéis que no faltaron los chistes de Villi, aunque sean los de hace 20 años, que a su lado estaba Siro que los sufrió de primera persona, y Miguelón de frente que también se los sabía pero volvió a reirlos. Nos puso al día de sus conquistas, y como no hay novedades no hicimos mucho más caso.
Morala como siempre reivindica el partido, es el menos indicado dada su condición física, y me refiero a su desmejorada rodilla, pero aun es valiente y a sabiendas de que se va a lesionar, quiere jugar.
Para este año ya no Morala, quizás si cuaja la propuesta de Coque, de hacer algo conjunto con derecho, no te diría yo que no te salgas con la tuya. Y es que propuestas hubo varias, esta era "deportiva", pero la que caló un poco más fue la culinaria, Villalba recordó que tiene en San Miguel del Arroyo el merendero en desuso y unos pinchos de lechazo serían un buen motivo para quitar las telarañas de la parrilla, y que no falte el vino.
Luismi dice que se quiere jubilar, lo de los 67 no va con él, yo también quiero, pero me temo que estaré encima del andamio más tiempo que Luismi detrás de la caja. Chema está feliz, algunos sabemos porqué, y nos alegramos enormemente por ello. Y así sin quererlo se pasó el tiempo, se terminó el cocido, y entre risas y charla, Faustino comenzó a recaudar para el pago del banquete, un selfie para plasmar el momento y cada uno a su casa.
Como dije se echaron de menos a algunos de los asiduos, y esperamos a los que nunca acudieron, pero aún nos quedan años para seguir viéndonos, poder alzar una copa y brindar por un nuevo año.

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